La rinoplastia, o cirugía estética de la nariz, es un procedimiento que permite corregir y embellecer la nariz al modificar su forma y/o tamaño. Además de mejorar la apariencia estética, esta cirugía también corrige defectos congénitos o aquellos adquiridos por enfermedades, accidentes, o cirugías nasales anteriores.
La rinoplastia es una cirugía que modifica la estructura de la nariz, formada por cartílagos, huesos y músculos, para mejorar tanto su estética como su funcionalidad. Esta intervención se planifica de manera individualizada para asegurar resultados que sean visualmente armónicos y que mantengan o mejoren la capacidad respiratoria.
Frecuentemente, las deformidades externas de la nariz están vinculadas a desviaciones del tabique nasal, lo que puede causar dificultades respiratorias. La rinoplastia corrige estos problemas, logrando una mejora tanto en la apariencia como en la función respiratoria, siempre adaptándose a las particularidades de cada paciente.
Técnicas de Rinoplastia: Cerrada y abierta
La rinoplastia puede realizarse mediante técnicas cerradas o abiertas, dependiendo de las necesidades del paciente. En casos que requieran una corrección funcional, como la desviación del tabique nasal o la reducción de cornetes, la cirugía puede combinarse con estos procedimientos.
Beneficios de la Rinoplastia
Armonía facial: Ajusta la forma y tamaño de la nariz para lograr un rostro más equilibrado.
Mejora respiratoria: Corrige problemas estructurales que afectan la respiración.
Resultados naturales: Proporciona una apariencia equilibrada, sin desproporciones evidentes.
Recuperación rápida: Cirugía con una recuperación relativamente rápida, mínima inflamación y pocas molestias.
La rinoplastia es ideal para quienes buscan una nariz más proporcionada y funcional. En DEMYA, nos especializamos en obtener resultados que potencian la naturalidad y armonía de tu rostro.
¿En qué consiste la rinoplastia?
Dra. Susana Puga
Cuidados tras una rinoplastia
Lavado nasal tras una rinoplastia
Pauta de medicación en el postoperatorio
Este procedimiento es ideal para pacientes con signos evidentes de envejecimiento facial, especialmente cuando el óvalo del rostro ha perdido definición y la línea mandibular se ha vuelto discontinua.
Está recomendado para personas entre 50 y 65 años, aunque puede realizarse antes o después, según el grado de envejecimiento.
El lifting no solo rejuvenece, sino que permite que el envejecimiento futuro siga un proceso natural.
Los resultados suelen durar alrededor de 10 años y la cirugía está diseñada para preservar la identidad facial del paciente.
Rejuvenecimiento natural Restaura la juventud del rostro sin cambiar su fisonomía.
Resultados duraderos Los efectos del lifting pueden mantenerse por hasta 10 años.
Procedimiento adaptable Se puede combinar con otras técnicas como la blefaroplastia o el lipofilling facial para un rejuvenecimiento completo.
Rinoplastia
La rinoplastia mejora tanto la estética como la funcionalidad de la nariz, ofreciendo un resultado armónico y natural.
La mayoría de rinoplastias se realizan bajo anestesia general. Se trata de una anestesia poco profunda que proporciona una recuperación muy rápida. Algunas rinoplastias pueden realizarse con anestesia local.
Tras una rinoplastia, es recomendable mantener reposo durante varias horas para evitar fluctuaciones en la presión arterial y reducir el riesgo de hematomas en la zona intervenida. Recomendamos que el paciente pase la primera noche en el hospital. A la mañana siguiente, se retiran los tapones nasales antes de dar el alta.
Generalmente recomendamos reducir la actividad durante los primeros 4 días tras la cirugía. A partir del segundo día del postoperatorio, insistimos en la importancia de retomar gradualmente actividades ligeras, como caminar. Durante los primeros días, es habitual que se produzca inflamación facial, lo que puede ser evidente para personas conocidas. Además, es necesario llevar esparadrapos de papel y una férula en la nariz, lo que puede retrasar la reincorporación a la vida laboral y social entre 8 y 10 días. No obstante, la capacidad para llevar una vida familiar normal suele recuperarse en unos 2 días.
A partir de las tres semanas posteriores a la rinoplastia, podrá reanudar progresivamente las actividades deportivas. Entre las 4 y 6 semanas, podrá retomar cualquier tipo de deporte, aunque se recomienda precaución con aquellas actividades que conlleven riesgo de recibir un golpe fuerte en la nariz.
Aproximadamente a las tres semanas se podrán apreciar resultados preliminares, pero no será hasta el tercer mes cuando el resultado sea más cercano al definitivo. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la nariz puede experimentar pequeños cambios durante varios meses, e incluso hasta un año después de la cirugía.
No hay una edad establecida, el cirujano valorará esta intervención una vez haya finalizado el desarrollo del esqueleto óseo del paciente.
Durante tu estancia en el hospital, es fundamental seguir ciertas pautas de cuidado, como evitar esfuerzos físicos, no fumar y no sonarse la nariz. Es importante abstenerse de realizar ejercicios o actividades bruscas durante las primeras cuatro semanas, ya que podrían provocar sangrado nasal. Evita la exposición directa al sol en la cara durante las primeras semanas, ya que puede aumentar la inflamación, y también se desaconseja el uso de sauna. Durante las primeras 2 o 3 semanas, evita usar gafas, y luego utilízalas con precaución, optando por las más ligeras hasta completar un mes tras la cirugía. Las lentillas pueden utilizarse de inmediato.
Puedes sentir molestias en la cara, pero muy raramente dolor.
La férula se utiliza generalmente durante seis o siete días. Posteriormente, te enseñaremos a colocar apósitos de papel que ayudan a reducir el edema y que deberás utilizar mientras persista la hinchazón en el dorso de la nariz. El aspecto de la nariz se normaliza gradualmente en pocos días.
Los riesgos y complicaciones tras una rinoplastia son poco frecuentes, y los mencionamos aquí con el fin de brindarte una información completa, sin generar alarma. Como en cualquier cirugía, existe un riesgo anestésico que debe ser considerado al tomar tu decisión. Por esta razón, la intervención se realiza en un hospital, donde disponemos del equipo técnico y personal médico adecuado para manejar cualquier eventual complicación. El principal inconveniente tras la cirugía es el taponamiento nasal, que impide temporalmente respirar por la nariz debido a la inflamación y la acumulación de secreciones. Sin embargo, esta molestia suele resolverse en pocos días. La posibilidad de infección, aunque presente en cualquier cirugía, es extremadamente rara en la rinoplastia.
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