El volumen excesivo de las mamas altera las proporciones del cuerpo y puede producir dolores de espalda u hombros. La reducción del tamaño de las mamas consigue una mejoría en las proporciones y la forma, así como una mayor comodidad.
La reducción de mamas, o mamoplastia de reducción, es un procedimiento quirúrgico diseñado para disminuir el tamaño del pecho, eliminando el exceso de tejido glandular, grasa y piel. Durante la cirugía, también se ajusta el tamaño de la areola para lograr un aspecto más proporcionado, y si lo prefieres, es posible reducir el tamaño del pezón.
Además de mejorar la apariencia estética, esta intervención alivia o elimina molestias como el dolor de espalda, cuello y hombros, causadas por el peso excesivo del pecho. Tras la operación, obtendrás un pecho más pequeño, ligero y proporcionado, con una areola y una forma más equilibradas y armoniosas con tu cuerpo.
¿En qué consiste la reducción de mamas?
Dr. José María Picó
Cuidados tras una cirugia mamaria
Pauta de medicación en el postoperatorio
Este procedimiento es ideal para pacientes con signos evidentes de envejecimiento facial, especialmente cuando el óvalo del rostro ha perdido definición y la línea mandibular se ha vuelto discontinua.
Está recomendado para personas entre 50 y 65 años, aunque puede realizarse antes o después, según el grado de envejecimiento.
El lifting no solo rejuvenece, sino que permite que el envejecimiento futuro siga un proceso natural.
Los resultados suelen durar alrededor de 10 años y la cirugía está diseñada para preservar la identidad facial del paciente.
Rejuvenecimiento natural Restaura la juventud del rostro sin cambiar su fisonomía.
Resultados duraderos Los efectos del lifting pueden mantenerse por hasta 10 años.
Procedimiento adaptable Se puede combinar con otras técnicas como la blefaroplastia o el lipofilling facial para un rejuvenecimiento completo.
Reducción de mamas
Durante la mamoplastia de reducción, también se ajusta el tamaño de la areola para lograr un pecho más proporcionado, y si lo deseas, se puede reducir el tamaño del pezón.
Durante los primeros días mantendrás unas gasas, un vendaje elástico y tu sujetador por encima de las gasas. Una vez realizada la 1ª cura podrás ducharte. Los puntos se quitan en 8-10 días. No es una intervención especialmente dolorosa, aunque si notará algo de dolor y sobre todo tensión durante los primeros días. Tu cirujano te pautará un calmante. También tomarás antibióticos durante unos días. Al principio la sensibilidad de la zona estará un poco alterada. Normalmente se regulariza con el paso del tiempo. Si tu trabajo no supone hacer esfuerzos podrás reincorporarte a partir del tercer día. Para realizar deporte deberás esperar un mes. Recomendamos durante las primeras semanas no hacer esfuerzos.
La mamoplastia de reducción puede realizarse una vez que la paciente ha completado su desarrollo físico y posee la madurez necesaria para comprender y afrontar tanto los beneficios como los posibles riesgos de la intervención quirúrgica.
En la mayoría de los casos, quedará una cicatriz alrededor de la areola, otra en el surco mamario y una vertical que las conecta (cicatriz en T invertida). Con los cuidados postoperatorios adecuados que te indicaremos, las cicatrices pueden volverse prácticamente imperceptibles en unos meses.
Según la técnica empleada, el volumen inicial de las mamas, la cantidad de tejido a reducir y la sensibilidad previa a la cirugía, es posible conservar una sensibilidad relativamente normal. Sin embargo, existe el riesgo de pérdida de sensibilidad en el pezón y la areola.
Aunque puedes tener una lactancia normal, existe el riesgo de que esta no sea posible. El riesgo de no poder dar de lactar es mayor en grandes reducciones mamarias.
La edad no es un factor determinante, siempre que tu estado de salud permita la cirugía. De hecho, es común operar a pacientes mayores de 40 años que experimentan dolores de espalda debido al peso excesivo de su pecho.
En general, los resultados son muy satisfactorios. Sin embargo, es importante recordar que factores como las fluctuaciones de peso y los embarazos pueden alterar la forma de las mamas. Como en cualquier cirugía, es normal la aparición de edema, y los hematomas que puedan surgir se reabsorben en las semanas siguientes. Para controlar la hinchazón y mantener el pecho firme, colocamos un sujetador especial el día del alta, que deberás usar día y noche durante un mes. Gracias a la sutura interna, no es necesario retirar puntos, lo que mejora la calidad de la cicatriz. El riesgo de hemorragia postoperatoria es muy bajo, aunque es normal que se drene una pequeña cantidad de sangre y suero. Asimismo, el riesgo de infección es extremadamente bajo, ya que administramos antibióticos y seguimos una técnica quirúrgica meticulosamente estéril. En nuestra experiencia, esta complicación es muy rara y se trata eficazmente con antibióticos si llegara a ocurrir.
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